GRAN
SALTO
ADELANTE.
El
Gran Salto Adelante fue una serie de medidas económicas, sociales y
políticas implantadas en la República Popular China por el gobierno
del Partido Comunista de China a mediados del siglo XX con la
intención de aprovechar el enorme capital humano del país para la
industrialización.
Estas
medidas fracasaron, así como una serie de catástrofes naturales,
produjeron hambruna que, provocó la muerte de entre 20 y 30 millones
de personas.
Aparece
la idea de colectivizar y crear comunas como unidades económicas
autosuficientes, que incorporaban la industria ligera junto a
proyectos de infraestructuras, esta medida se tomó porque se pensaba
que a través de la colectivización y el trabajo en masa, la
producción china de acero sobrepasaría la del Reino Unido en quince
años. También la implantación de las políticas impulsadas por
china, inició una competición entre las autoridades locales para
informar de lo bien que se estaban cumpliendo las ordenes, que
generaba informes optimistas o falsos. También, la docilidad del
campesinado chino y el culto a la personalidad en la figura de Mao y
la confianza que el pueblo sentía hacia él, llevó a estos
campesinos a un paroxismo colectivo de trabajo interrumpido.
En
la provincia de Henan
se estableció una comuna experimentada en principios de 1958, que se
fue extendiendo por el país. Decenas de millones de personas fueron
movilizadas para producir un único producto, símbolo de la
industrialización, el acero. Se crearon aproximadamente 25.000
comunas, con alrededor de 5.000 familias en cada una de ellas.
Durante
un tiempo pareció que el gran salto a explotar el recurso natural
del que disponía china, funcionaba. En 1958, las cosechas fueron
enormes y el gobierno alcanzó una cantidad récord de cultivos. El
año siguiente fue desastroso para la agricultura a causa del mal
tiempo y de la diversificación del trabajo en las granjas, pero los
requisitos del gobierno no disminuyeron, de modo que los campesinos,
sin comida, empezaron a morir de hambre (entre 1959 y 1962 murieron
veinte millones).
Mao
reconoció el desastre, pero se negó a disculparse. Explicó a sus
partidarios que Confucio, Lenin y Marx también habían cometido
errores.
Por Rocío Ruiz Serrano
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